Morelia, Mich. 04 de septiembre de 2010  
   
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 

2010-06-23 13:56:27 
A octavos en silencio otra vez
Fallas defensivas y cambios tácticos inoperantes obligarán al Tri a buscar el quinto partido ante la albiceleste, al igual que hace cuatro años.

 

Uruguay frenó en seco el ímpetu de la selección nacional y terminó por darle una buena lección, de esas que jamás se olvidan para recordarle que, para ser uno de los históricos, de los grandes, hace falta algo más que un buen resultado ante una potencia mundial.

Fue un llamado de atención muy a tiempo para la escuadra de Javier Aguirre que, aunque fue la que siempre propuso, fue incapaz de descifrar el acertijo que se le plantó enfrente, dejando claro que sí, que en el futbol también hay novatos y experimentados Y ayer, en el Estadio Royal Bafokeng, a los nuestros les tocó la de aprendiz.

La fama ganada por el equipo mexicano de ser la selección más ofensiva de este Mundial no fue echada en saco roto por el técnico de Uruguay, Óscar Tabárez, quien se olvidó de falsas valentías para, a cambio, plantearle a los verdes un esquema rudísimo, complicadísimo de violar con una marca casi por centímetro donde la prioridad era clara: impedir que el balón estuviera en los pies del rival.

Uruguay sabía que quitándole la bola a México, ese vanagloriado esquema que Javier Aguirre le ha implementado a su equipo, no trascendería.

Y si Aguirre decidió irse con toda la tropa encima, de manera alegre, incluso sacrificando posiciones, dejando a la defensa descubierta en este afán loco de buscar el arco de los charrúas, Tabárez metió seso, hielo y plantó a su equipo de manera tal que durante 90 minutos estuvo cazando la presa, hasta que ya para terminar la primera mitad vino una enésima descolgada de Cavani, aprovechando la pradera que le habían dejado, para centrar a segundo palo, donde el infalible Luis Suárez, de cabeza, la mandó al fondo.

El Tri jamás encontró la llave para ingresar a la zona de peligro del área de los uruguayos, y ante esta incapacidad para violentar el rocoso sistema de su rival, tuvieron que ser las genialidades, esos paréntesis dentro de la bruma, las que otorgaran las mejores oportunidades de gol para los verdes, primero, con un balón que Guillermo Franco dejó botar de más para su remate y, después, con una raya que salió de los botines de Andrés Guardado, que pegó en el travesaño.

Para la segunda mitad, los cambios realizados por Aguirre, sobre todo las salidas de Blanco y Guardado, dejaron a la selección nacional sin un hombre que llevara el balón hacia el área de los charrúas, y es que si bien se ganó totalmente la posesión con el ingreso de Israel Castro, aunado al repliegue ya descarado de líneas de los sudamericanos, se generó un hueco entre media y delantera que ningún esfuerzo realizado por los Torrado, Giovani, Franco o Barrera fue incapaz de llenar.

Aun así, Uruguay fue el equipo más cercano a anotar, no hubo un lapso durante la parte complementaria, a pesar de la incesante posesión mexicana, en que se sintiera que el Tri podía empatar el encuentro, ya no decir ganarlo. Y entonces se terminó sufriendo, pidiendo que el maldito reloj marcara el final del partido y que en Pretoria los sudafricanos ya calmaran su loca carrera contra los franceses para que se firmara, de manera medianita, la calificación a los octavos, donde se verá con Argentina.

Los charrúas sacaron el colmillo de los históricos, los curtidos en la batalla por años y años, y de pasada le dieron una lección al imberbe cuadro mexicano que pretende iniciar su camino hacia esa élite.

“Nos faltó actitud”

Para Javier Aguirre quedó claro que la clave de la derrota ante Uruguay se cifró en que sus jugadores dejaron la actitud en el mero discurso y no en la acción.

El técnico de la selección nacional aseguró que “nos faltó quizá al inicio actitud, querer ganar el partido de verdad, no sólo decirlo en el vestidor y salir al campo, ahí nos faltó intentar y ver que Uruguay nos presionó desde el principio, cambiar la salida de la pelota, perdimos un par de balones, nos metió un poquito de miedo, me parece intentamos recuperar y cuando el partido estaba equilibrado, viene el gol y nos volvió a desanimar”.

Sobre si él fue quien perdió el juego, Aguirre dijo: “Los técnicos siempre perdemos, los jugadores son los que ganan, es una ley en cualquier parte del mundo, a lo que venimos es a calificar a la siguiente ronda y estamos calificados, lo otro, el análisis, sé que tienen que llenar mucho espacio y nosotros estamos calificados, intentaremos reagruparnos”.

Sobre Argentina, El Vasco señaló: “Es una bonita oportunidad para reivindicarnos de lo que hace cuatro años. Veo frente a Argentina un partido muy parecido al de hoy (ayer), muy concentrados los rivales, muy metidos, haciendo su juego, haciendo su trabajo y, evidentemente, un equipo muy complicado, con grandes individualidades como las tiene Uruguay y estamos para pelear de tú a tú, intentaremos cambiar el curso de la historia y que en esta ocasión el de un golazo sea un mexicano”.

“Es difícil darle gusto a todos”

Aguirre defendió otra vez la alineación de Guillermo Franco como titular: “Hay muchos entrenadores, pero soy el seleccionador de México y quien toma las decisiones. Ojalá tuviéramos la oportunidad de debatir algún día, de hacer encuestas entre entrenadores para ver la alineación ideal y no nos pondríamos de acuerdo, es difícil darle gusto a todos”, comentó.